Pides tu clave
Un formulario corto. Te llega una clave y ya publicas: no hay usuario ni contraseña que recordar.
Instagram le habla a quien ya te conoce. El radar le habla a quien está a quince minutos de la sala, con la noche libre y sin plan cerrado. Son dos personas distintas, y la segunda es la que llena la sala entre semana.
Gratis durante el piloto. Sin comisión por entrada, porque no vendemos entradas.
Un formulario corto. Te llega una clave y ya publicas: no hay usuario ni contraseña que recordar.
Nombre, día, hora, sitio y tus enlaces. Si tocas en un local del catálogo, se enlaza solo.
En la agenda y en el mapa, en el punto exacto y el día que toca. Al instante.
Quien lo ve abre cómo llegar, tus redes o tu web. Y se lo pasa a su grupo.
Si el sitio donde tocas tiene sensor, tu evento sale con el ambiente real de esa sala en ese momento. Quien duda entre ir o no ir, ve que aquello está lleno.
Es la diferencia entre «hay un concierto» y «hay un concierto y está petado». La segunda frase mueve gente; la primera, poca.
Para un evento de una noche en una plaza, se puede colocar un sensor portátil y medir la afluencia de esa fiesta en concreto. Útil si luego hay que justificar a alguien que aquello funcionó.
Y si no tienes clave todavía, se pide en el mismo formulario.